La reseña de La Anomalía de Hervé Le Tellier que encontrarás a continuación intenta responder a la pregunta que se hacen miles de lectores antes de abrir este libro: ¿merece el Premio Goncourt que ganó en 2020? La respuesta corta es sí. La respuesta larga ocupa las siguientes páginas.
Cuando el jurado del Prix Goncourt eligió La Anomalía entre los manuscritos de ese año, la decisión generó cierta perplejidad en los círculos literarios franceses. Le Tellier, miembro del Oulipo y escritor de culto, proponía una novela que mezclaba el thriller de aeropuerto con la ciencia ficción, la comedia negra con la filosofía del lenguaje. Era, en apariencia, demasiado popular para el Goncourt. En la práctica resultó ser exactamente lo que el Goncourt necesitaba: una novela que justifica la existencia de los premios literarios porque conecta con el lector masivo sin traicionar la inteligencia.
Sinopsis de La Anomalía: ¿de qué trata el libro?
El 10 de marzo de 2021, el vuelo Air France 006 de París a Nueva York aterriza en el JFK con normalidad. El 24 de junio del mismo año, el mismo avión, con los mismos pasajeros y la misma tripulación, aterriza de nuevo. Los 243 ocupantes del vuelo llevan tres meses viviendo sus vidas en América cuando se enfrentan a sus duplicados perfectos recién desembarcados.
Esta es la premisa de La Anomalía, y Le Tellier tiene la inteligencia de no gastar energía en explicar cómo es posible algo así. El fenómeno existe; lo que importa son sus consecuencias humanas. ¿Quién es el «verdadero» Victor Miesel cuando hay dos Victor Miesel? ¿A quién pertenece el matrimonio de la primera Blake de Courtois cuando hay una segunda que también es legítima? ¿Y qué hace el Pentágono con 243 personas que son, en teoría, la misma persona que ya existe?
La estructura narrativa: un mosaico de géneros
Uno de los grandes logros de La Anomalía como novela es su estructura. Le Tellier dedica los primeros doce capítulos a presentar a los personajes que viajaban en ese vuelo: cada capítulo es casi una historia corta independiente, con su propio tono y su propio género. El capítulo sobre André Vannier, el asesino a sueldo, es un thriller noir puro. El de Joanna, la arquitecta, es una novela de amor contenida. El de Victor Miesel, el escritor fracasado, es una metaficción autoconsciente sobre la imposibilidad de la originalidad.
Esta multiplicidad de registros no es un defecto de la novela sino su principal mérito. Le Tellier demuestra que domina todos los géneros que parodia, que puede escribir un thriller tan bueno como el de un especialista y un drama tan emocionante como el de un romántico. La segunda parte, cuando el avión aterriza por segunda vez, reúne todos estos hilos en una trama común que acaba siendo mayor que la suma de sus partes.
La influencia del Oulipo es visible en la arquitectura del libro: hay una simetría calculada entre los personajes, una lógica interna que respeta sus propias reglas incluso cuando esas reglas son absurdas. Le Tellier es ante todo un artesano de la literatura, alguien que construye sus libros con la misma precisión que un relojero.
Los personajes: doce retratos de la condición humana
En una novela coral como esta, el riesgo es que los personajes queden reducidos a tipos, a representantes de categorías. Le Tellier evita esta trampa con una habilidad notable. Cada uno de sus doce protagonistas tiene una vida interior genuina, una coherencia psicológica que trasciende su función narrativa.
El más memorable es quizás Joanna, la directora de cine que ha construido su carrera sobre la duda y el fracaso creativo. Cuando su doble aparece, la pregunta no es solo «¿cuál de las dos es la real?» sino «¿cuál de las dos es la que ella quería ser?» Le Tellier usa el desdoblamiento como espejo: los personajes se miran en sus duplicados y ven no solo quiénes son sino quiénes no llegaron a ser.
Mathieu Vasseur, el abogado que ha estado engañando a su mujer, enfrenta la situación más cómica y más trágica a la vez: ¿cuál de los dos hombres tiene que confesar el adulterio? ¿Y a cuál de las dos esposas? Le Tellier aprovecha estas situaciones para una comedia del absurdo que nunca pierde la ternura hacia sus personajes.
La filosofía en el centro de la trama: ¿qué nos hace reales?
Debajo del mecanismo narrativo de La Anomalía late una pregunta filosófica que Le Tellier nunca formula explícitamente pero que impregna cada página: ¿qué constituye la identidad de una persona? Si hay dos Victor Miesel con los mismos recuerdos, los mismos traumas, los mismos sueños y los mismos miedos, ¿son la misma persona?
La respuesta de la novela es perturbadora en su sencillez: la identidad no está en la continuidad de la memoria ni en la singularidad del cuerpo. La identidad es una narración que nos contamos sobre nosotros mismos, y esa narración puede duplicarse, puede dividirse, puede perder su coherencia. Lo que somos es, en última instancia, tan frágil como una historia.
Esta es la razón por la que La Anomalía conecta con lectores que normalmente no leen ciencia ficción: no habla de naves espaciales ni de civilizaciones futuras, sino de la angustia muy contemporánea de no saber quiénes somos ni por qué somos lo que somos.
El humor: arma literaria de Le Tellier
Es imposible hablar de La Anomalía sin mencionar su humor. Le Tellier es, antes que nada, un escritor cómico en el sentido más elevado del término: alguien que usa el humor no para entretener sino para revelar. Las escenas en el Pentágono, con militares americanos intentando clasificar el fenómeno con categorías burocráticas inadecuadas, son de una comicidad absurda que recuerda a Kafka o a Heller.
El humor no disminuye el impacto emocional de la novela; al contrario, lo potencia. Cuando la comedia del absurdo se interrumpe para dar paso al drama puro —como ocurre en las escenas finales de algunos personajes— el contraste resulta devastador.
Puntos fuertes y puntos débiles
Puntos fuertes: La estructura coral perfectamente ejecutada. El equilibrio entre géneros. La profundidad filosófica disfrazada de entretenimiento. La galería de personajes memorables. El ritmo constante de principio a fin.
Puntos débiles: La segunda mitad, con sus reuniones en el Pentágono y sus debates científicos, pierde algo de la calidez humana de la primera. Algunos personajes quedan más desarrollados que otros. El desenlace puede dejar a algunos lectores insatisfechos por su negativa a dar respuestas definitivas.
¿Para quién recomendamos La Anomalía?
Para cualquier lector que quiera emocionarse y pensar al mismo tiempo. Para los que disfrutan de la narrativa coral y los libros que mezclan géneros sin complejos. Para los lectores de Don DeLillo, Paul Auster o Michel Houellebecq que buscan algo accesible sin renunciar a la sustancia. Y para cualquiera que haya pensado alguna vez que su vida podría haber ido por un camino diferente.
No es el libro adecuado para lectores que buscan resoluciones definitivas o para los que se sienten incómodos con la ambigüedad narrativa.
Preguntas frecuentes sobre La Anomalía
- ¿Hay que haber leído otros libros de Le Tellier para entender La Anomalía?
- No. La Anomalía es completamente autónoma y funciona perfectamente sin conocimiento previo del autor.
- ¿Cuántas páginas tiene La Anomalía?
- La edición española de Seix Barral tiene 352 páginas. Es una lectura ágil pese a la complejidad de su estructura.
- ¿Hay adaptación cinematográfica de La Anomalía?
- Los derechos cinematográficos fueron vendidos tras el éxito del Goncourt, aunque no hay confirmación oficial de producción en marcha a fecha de 2026.
- ¿Es La Anomalía literatura o ciencia ficción?
- Es ambas cosas. La premisa es de ciencia ficción; el tratamiento es el de la mejor literatura francesa contemporánea. Esta es precisamente su virtud principal.
Veredicto final
Puntuación: 9/10. La Anomalía de Hervé Le Tellier es una novela excepcional que justifica plenamente el Premio Goncourt que recibió. Inteligente sin ser pedante, entretenida sin ser superficial, emocionante sin ser sentimental. Una de las mejores novelas traducidas al español en los últimos cinco años.
Ficha técnica: Título original: L’Anomalie · Autor: Hervé Le Tellier · Editorial española: Seix Barral · Traducción: Javier Albiñana · Páginas: 352 · Premio: Goncourt 2020