martes, 28 de julio de 2026
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Escritura creativa

Literatura Fantástica: Definición, Teoría de Todorov y Autores

La literatura fantástica es uno de los subgéneros narrativos más estudiados y, a la vez, más difíciles de definir con precisión. Esta guía explica la teoría de referencia de Tzvetan Todorov, en qué se diferencia de géneros vecinos como la ciencia ficción o el realismo mágico, y qué autores son claves para entenderla.

La definición de referencia: Tzvetan Todorov

Según el fragmento clásico del teórico búlgaro-francés Tzvetan Todorov, para que un relato pertenezca a lo fantástico es necesario que el texto obligue al lector a considerar el mundo de los personajes como un mundo de personas reales y a vacilar entre una explicación natural y una explicación sobrenatural de los acontecimientos evocados. Además, esta vacilación puede ser sentida también por los propios personajes, de modo que el papel del lector queda, de alguna manera, confiado a un personaje, mientras la propia vacilación se convierte en uno de los temas centrales de la obra.

Es importante entender que, para Todorov, esta indefinición no es un defecto de la obra sino su condición esencial: en cuanto el relato se decanta claramente por una explicación (racional o sobrenatural), deja de ser estrictamente «fantástico» y pasa a otra categoría vecina.

Las tres categorías de Todorov: lo insólito, lo fantástico y lo maravilloso

Para Todorov, el género fantástico se encuentra precisamente entre lo insólito y lo maravilloso, y el efecto fantástico solo se mantiene mientras el lector duda entre una explicación racional y una explicación irracional. Cuando al finalizar el relato se ofrece una explicación racional del suceso aparentemente sobrenatural, nos encontramos dentro de «lo insólito» (un ejemplo habitual son muchas narraciones policíacas de Edgar Allan Poe, que parecen desafiar las leyes físicas pero terminan resolviéndose con las mismas leyes conocidas). En el extremo opuesto, cuando la obra acepta sin ambigüedad la existencia de lo sobrenatural como parte de las reglas de su propio mundo, entramos en el terreno de «lo maravilloso», categoría en la que suelen encuadrarse el cuento de hadas y buena parte de la fantasía épica contemporánea.

¿En qué se diferencia del realismo mágico y de la ciencia ficción?

Esta es, probablemente, la duda más habitual entre estudiantes y lectores. La clave está precisamente en la vacilación: mientras la literatura fantástica exige esa duda constante entre lo racional y lo sobrenatural, tanto el realismo mágico como la ciencia ficción presentan sus elementos extraordinarios sin ambigüedad, como parte aceptada y coherente del mundo narrado, sin que el lector (ni los personajes) cuestionen su naturaleza. En el realismo mágico, lo maravilloso se integra con total naturalidad en la vida cotidiana; en la ciencia ficción, lo extraordinario se justifica mediante una lógica pseudocientífica o tecnológica propia del relato.

La ampliación posterior: Ana María Barrenechea y el «neofantástico»

La teoría de Todorov, formulada pensando sobre todo en el relato fantástico decimonónico europeo, resultó insuficiente para explicar a autores del siglo XX. La escritora e investigadora argentina Ana María Barrenechea publicó en 1972 un ensayo de tipología de la literatura fantástica que amplió las propuestas de Todorov, incluyendo así en el análisis a autores hispanoamericanos fundamentales del género como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan José Arreola, Elena Garro o Adolfo Bioy Casares, cuya obra no encajaba del todo en el modelo original.

De hecho, autores más contemporáneos como Kafka, Borges o Cortázar no se limitan a ninguna definición que pueda generalizar fácilmente sus trabajos: en ellos, ni lo fantástico se ciñe exclusivamente al género narrativo, ni la actitud del narrador o de los personajes resulta siempre la clave decisiva para catalogar un texto dentro de esta categoría, lo que ha generado un debate teórico que sigue vivo hoy.

Cómo se manifiesta lo fantástico en Borges y Cortázar

Un análisis comparativo de los cuentos de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar identifica dos rasgos característicos: por un lado, la forma en que el elemento fantástico se manifiesta dentro de una realidad cotidiana mediante la manipulación de la realidad, el tiempo y lo desconocido, distorsionando esa misma cotidianidad desde dentro; por otro, la influencia de la literatura fantástica norteamericana (con Edgar Allan Poe como referencia clave), cuyos métodos ambos autores argentinos reelaboran a su manera particular.

Autores de referencia en literatura fantástica

  • Precursores del siglo XIX: Edgar Allan Poe, E.T.A. Hoffmann.
  • Teóricos: Tzvetan Todorov (Introducción a la Literatura Fantástica), Ana María Barrenechea.
  • Grandes referentes hispanoamericanos: Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Juan José Arreola, Elena Garro.
  • Antologías de referencia: la Antología de la Literatura Fantástica, compilada por Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, una de las recopilaciones más influyentes del género en español.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la característica principal de la literatura fantástica?

Según Todorov, la vacilación constante del lector (y a menudo también de los personajes) entre una explicación racional y una explicación sobrenatural de los hechos narrados, sin que el relato se decante claramente por ninguna de las dos.

¿Es lo mismo literatura fantástica que fantasía épica?

No, según la terminología de Todorov: la fantasía épica (con mundos y reglas mágicas aceptadas sin ambigüedad) se encuadraría más bien en la categoría de «lo maravilloso», distinta de lo estrictamente fantástico, que exige esa duda constante.

¿Por qué se cita tanto a Borges y Cortázar al hablar de este género?

Porque su obra amplió y complicó la definición clásica de Todorov, demostrando que el elemento fantástico puede manifestarse de formas mucho más sutiles y ambiguas que las contempladas originalmente por la teoría europea del siglo XIX.

Conclusión

La literatura fantástica sigue siendo, más de cinco décadas después de la teoría de Todorov, uno de los subgéneros narrativos con mayor tradición de estudio académico, precisamente por lo escurridizo de su definición. Entender la vacilación como su rasgo distintivo, y la aportación posterior de autores hispanoamericanos como Borges y Cortázar, es la mejor forma de distinguirla de géneros vecinos como el realismo mágico o la ciencia ficción con los que a menudo se confunde. Si quieres profundizar en la clasificación general de géneros, puedes consultar nuestra guía de géneros literarios: cuáles son y sus características.

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