La etiqueta bestseller aparece en la portada de miles de libros, pero pocas veces se explica qué significa realmente ni cómo se decide qué libro la merece. Esta guía explica el origen del término, cómo funcionan las listas más influyentes (empezando por la del New York Times), y por qué el concepto genera tanta controversia dentro de la industria editorial.
¿Qué significa exactamente «bestseller»?
Best seller, en inglés, significa «mejor vendido» o «superventas». Es un término que implica que la obra es de gran éxito comercial, y no se aplica solo a libros: también se usa para álbumes musicales y videojuegos. No existe ningún número de copias vendidas establecido de forma universal para determinar que un libro es un bestseller; el término solo cobra un significado preciso cuando se aplica a una lista concreta con sus propios criterios.
Los criterios que suelen tenerse en cuenta
El volumen de ventas en un periodo específico es el criterio más obvio, junto con la inclusión en listas como la del New York Times o Amazon, la duración en esas listas semana tras semana, y en menor medida la revisión crítica. Un best seller es, ante todo, un fenómeno de ventas, no necesariamente de calidad literaria: muchas obras que se convierten en superventas reciben críticas muy duras por sus deficiencias narrativas.
El umbral varía muchísimo según quién publique la lista
Mientras que para el Wall Street Journal basta con 3.000 copias vendidas durante la primera semana para ser considerado superventas, el New York Times exige llegar a las 9.000. En Amazon, la métrica «Best Seller Rank» se mide por hora: se declara que tienes un libro bestseller si vendes 130 ejemplares en una hora en el mercado internacional, o 260 en el mercado español. En resumen, la lista del New York Times exige un mínimo de 5.000 ventas en una sola semana repartidas entre distintos puntos de venta y zonas geográficas, aunque la cifra exacta varía según la categoría concreta.
Por qué es tan difícil entrar en la lista del New York Times
Vender 5.000 ejemplares en una semana puede parecer alcanzable dado el tamaño del mercado estadounidense, pero cada lista solo tiene un número limitado de puestos (normalmente entre 10 y 15), así que hay que competir semana a semana contra el resto de títulos. Además, el libro tiene que venderse repartido entre varias entidades distintas (librerías, supermercados, tiendas online): si una sola librería vendiera esas miles de copias, no contaría igual. Los autores autopublicados lo tienen especialmente difícil, ya que sin la red de distribución de una editorial tradicional resulta mucho más complicado lograr esa diversidad de ventas exigida.
El escándalo de «comprar» un puesto en la lista
En 2013, Forbes publicó un artículo explicando cómo la consultora ResultSource, con sede en San Diego, se especializaba en asegurar que los libros entraran en las listas de bestsellers, llegando incluso a garantizar el número 1 a quien pagara lo suficiente. En 2014, se destapó que el autor y pastor Mark Driscoll había contratado a esta empresa por 200.000 dólares para introducir su libro «Real Marriage» en la lista del New York Times, exigiendo en el contrato al menos 11.000 pedidos en una semana concreta; el libro alcanzó efectivamente el número 1.
Consultado sobre esta práctica, el New York Times respondió únicamente que «rastrea y tabula íntegramente las ventas semanales de todos los títulos reportados por los minoristas», sin comentar más sobre su metodología. No hay que olvidar que entrar en una lista de bestsellers tiene un efecto de bola de nieve: cuanto más éxito parece tener un libro, más éxito acaba teniendo, porque la lista no solo mide el éxito, sino que contribuye a crearlo.
¿Y en España?
El mercado español no tiene un equivalente exacto tan influyente como la lista del New York Times, aunque suplementos culturales, la propia Federación de Gremios de Editores de España y grandes librerías como Casa del Libro o FNAC publican sus propias listas de más vendidos, con metodologías y periodicidades distintas entre sí. Al no existir un estándar único, es habitual encontrar el mismo libro descrito como «bestseller» en un medio y ausente de la lista de otro, precisamente por la falta de un criterio compartido.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta vender un número exacto de copias para ser bestseller?
No existe un umbral universal; cada lista (New York Times, Wall Street Journal, Amazon) tiene su propio criterio, y las cifras exigidas varían considerablemente entre unas y otras.
¿Un bestseller es sinónimo de buena calidad literaria?
No necesariamente; el término describe el éxito comercial de una obra, no su valor literario, y es habitual que libros con ventas masivas reciban críticas muy negativas por parte de la crítica especializada.
¿Es posible «comprar» la entrada en una lista de bestsellers?
Ha ocurrido en casos documentados, como el de la consultora ResultSource, aunque implica una inversión económica muy elevada y no todas las listas son igual de vulnerables a este tipo de estrategias.
Conclusión
La etiqueta «bestseller» resulta mucho menos objetiva de lo que sugiere en la portada de un libro: depende de qué lista concreta se use, qué criterios aplique esa lista en particular, y hasta qué punto el marketing y la estrategia editorial han influido en las cifras finales de ventas. Conocer esta letra pequeña ayuda a valorar con más perspectiva qué significa realmente cuando un libro se anuncia como el «número 1 en ventas».